viernes, 24 de diciembre de 2010

A JULIO CÉSAR

A Julio César le dedico este poema,
pues mándeme usted des de donde éste,
que aunque no se encuentre en mi mundo,
en mi tierra, en mi patria y en mi mente,
acuérdeme yo de usted, mandatario,
cuando contemplo a sus seguidores y sirvientes.

Porque en este mundo de muertos vivientes,
los vivos huyen de sus órdenes, de su sicario,
que por usted mandan, manejan, enseñan…

En este mundo de tierra bañada con la sangre
que usted reclama y derrama, yo grito
y me quejo de su farsa, de su traición,
de su incompetencia y de su forma de hacerlas cosas.
Cosas a las que usted llamó y llama
importantes, pues yo digo que son meras farsas.

Y acuérdeme yo de usted, de su sonrisa de plástico,
de sus mentiras escondidas en un abrazo.
Porque a usted yo le veo en cualquier lado.

Y no se queje, mí Julio,
si en su rebaño de ovejas asomó la cabeza un lobo,
pues sobre todos manda, pero no domina.
Que aquel que se creyó rey del mundo,
terminó muerto, degollado, asesinado.
No se me queje por recoger lo que sembró, Julio.


MJ.J.CH

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